Es la fuente de insatisfacción más constante en tu vida…
No saber estar presente
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Un gran número de personas en el mundo, sin darse cuenta, se fugan de su propia vida por el miedo a no saber quiénes son. Sin conocer la manera de conducirla conscientemente, se pierden en el laberinto de una serie de conductas compulsivas: teléfonos celulares, inteligencia artificial, redes sociales, compras de todo tipo, trabajo, ejercicio y cuidado de su salud extremos, sexo, comida, substancias; y cualquier actividad que sin poder controlar, necesitan llevar cabo con el propósito de desconectarse de ellas mismas, sin saber que en ellas y en el conocimiento de su ser, radica la ruta de salida de su insatisfacción.
La dispersión atencional es un gran problema en nuestra sociedad -que ni siquiera se percibe la mayoría de las veces-, pero que causa en el mundo situaciones adversas de todo tipo: sociales, económicas, políticas, de salud, etc. Es cuando una persona no está presente en su propia vida, sino ausente de ella. Luego entonces, no conduce su atención conscientemente, sino que está dispersa y no vive plenamente lo que está haciendo en ese momento. Desde pequeñas distracciones, olvidos y pérdida de objetos, hasta llegar incluso a causar accidentes graves y consecuencias a veces irreparables.
Y eso no lo es todo. La paradoja, es que la dispersión atencional, en menor o mayor medida, está presente en mi día a día más de lo que yo estoy, haciéndose manifiesta por ejemplo, al momento de no importarme mi salud: no le veo sentido al ejercicio, comer sanamente o dormir bien; o cuando sé que mi trabajo ya no me satisface pero decido seguir ahí por el miedo a soltar y confiar. O, simplemente cuando vivo un cierto nivel de infelicidad en otros aspectos de mi vida, sintiéndome poco creativo, asertivo y sin entusiasmo cotidiano.
Pero no tiene que ser así, toda vida es potencialmente rica en experiencias que te transforman (no importa cuáles sean), cuando aprendes a vivirlas en total presencia. ¡Practícalo! Donde quiera que estés obsérvate a ti mismo, no te disperses. Vuelve a ti. Concédete un momento para contemplarte y contemplar tu realidad al mismo tiempo. Date cuenta que cuando lo haces, incorporas distancia crítica que te permite no juzgar el mundo, ni mucho menos a ti. Serénate y actúa desde tu más genuina presencia, cambiando el significado de los pensamientos negativos rumiantes que lo único que hacen es drenar tu energía y hacerte sentir mal, es decir: Sufrir. Cámbialos de manera creativa por otros que te permitan experimentar todo lo contrario: serenidad, comprensión, esperanza, gozo, expansión, etc.: Paz interior. Reanimándote con una nueva perspectiva y energía hacia tu vida.
¡Conoce quién eres realmente desde un ámbito amable e inteligente, y no desde un ámbito ilusorio de sufrimiento inconsciente! Porque el presente, es el único tiempo donde realmente puedes hacer algo por ti.
¡Realízate!
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Nota del autor:
Algunas de las nociones compartidas con la audiencia en este fragmento, forman parte fundamental de una categoría de temas mayores y más profundos que se estudian en Semiología de la Vida Cotidiana®.