Trabajo + Pasión= Realización personal
Ecuación fundamental para descubrir tu vocación
5 minutos de lectura
Sin importar a qué te dediques en la vida, ni tampoco el tiempo en que lo has estado haciendo, es crucial considerar si lo que haces, realmente representa para ti no solo una fuente de productividad económica, sino además, una fuente constante de realización personal con la que puedas desarrollar tus potenciales humanos al máximo de lo posible. Quizá te ha pasado que cuando trabajas en lo que te apasiona, el tiempo vuela, la inspiración, el entusiasmo y creatividad surgen de manera natural, contagiando positivamente otras áreas de tu vida. Tú estás bien y todos y todo a tu alrededor también. Pero cuando esto no sucede, el tiempo se hace más denso, te pesa, comienzas a odiar lo que haces, no te sientes creativo, ni mucho menos con entusiasmo, luego entonces te irritas, te deprimes y te enfermas, haciendo pagar a muchos, las cuentas de tu propia frustración.
Si estás viviendo lo primero, ¡en hora buena! Que bueno que vivas el privilegio de estar haciendo lo que te apasiona, y además te paguen por ello. Seguramente lo reconoces y agradeces todos los días. Deseo que sea realmente algo que esté nutriendo y aportando considerablemente a la calidad integral de tu vida, y no un apego furibundo que te lleve a limitarla a hacer eso solamente, descuidando todo lo demás: tu salud, tus relaciones y tu desarrollo personal. Obsérvalo.
Aunque, la realidad es, que desafortunadamente cuando una persona no se conoce, es incapaz de descubrir y mucho menos de elegir la actividad laboral que le permita no solo amar lo que hace, sino además crecer individualmente haciéndolo de manera constante, sintiéndose plenamente satisfecha.
Una de las insatisfacciones más cotidianas: No disfrutar lo que hago.
La mayoría de las ocasiones elegimos aquello que representa el más grande beneficio económico para nosotros (siendo algo muy comprensible por supuesto) incluso tomando la decisión a expensas de nuestra calidad de vida, y sin siquiera considerar que inevitablemente hacer lo que no me satisface y tiene sentido para mí, tarde o temprano, aun habiendo propiedades y más propiedades, autos, viajes, parejas, hijos, lujos, tiempo, etc., no me alcanzan para solventar el nivel de frustración que se siente por no estar en lo mío, convirtiéndome consecuentemente, en una persona infeliz.
¿Qué es lo que te propongo?
Si estás quejándote y rechazando lo que haces, antes que nada, detente y cuestiónate si genuinamente es importante para ti o puedes hacer algo más que en verdad resuene con lo que te brinde entusiasmo y placer. Si vale la pena porque te da estabilidad económica, bien que mal realización personal, recursos para cuidar tu salud, libertad para viajar, para pasar tiempo con tu familia, amigos, estudiar, planear tu patrimonio, etc., etc., etc., pues entonces, si te da todo eso, y de todas formas lo tienes que hacer, asúmelo con determinación y deja de quejarte: valóralo y agradécelo, llevando tu atención hacia el bienestar de lo que sí te da ese trabajo en el que estás, no hacia lo que no te da. Te vas a conocer más y te vas a transformar. Quizá incluso, te vas a reencontrar con tu trabajo y la sorpresa de descubrir que siempre sí había estado representando una fuente de satisfacción en tu vida, pero de la cual no te dabas cuenta anteriormente o ya te habías olvidado.
Pero si de plano no estás en lo que tú consideras ser tu trabajo ideal, y lejos de estar bien, te estás desgastando cada día, bueno, pues entonces puede ser momento de tomar la decisión de buscar otro; tan fácil como eso, punto. ¿Cómo lograrlo?
Considera esto:
No importando la situación de trabajo o de vida en la que te encuentres, siempre puedes hacer algo por ti. Toda persona tiene los talentos y recursos suficientes que la impulsen no solo a su desarrollo laboral, sino al de los demás elementos de su vida. ¡Solo detente! Y literalmente piensa, qué es aquello que puedes hacer con lo que ya eres, es decir; todo aquello que se te facilita hacer de manera natural: son los lados fuertes de tus Potenciales Humanos (dale click al link para conocerlos); con lo que sabes, siendo no solo los conceptos estudiados en libros, o lo aprendido con el lenguaje tanto verbal como no verbal, sino además todo lo aprendido en tus experiencias de vida y la manera en cómo lo puedes aplicar. Sabes más de lo que crees. Toma tu tiempo.
Y por último, con lo que tienes: Qué recursos económicos, materiales, de tiempo, redes de apoyo con familiares, amigos, etc., de los cuales puedas disponer para alcanzar tus objetivos. Estos tres elementos: lo que “eres, sabes y tienes”, te dan lo que realmente puedes, no lo que no puedes, sé honesto y fiel contigo mismo. Entonces, de lo que puedes, vas a elegir lo que quieres de eso que puedes, teniendo siempre varias opciones cuando realmente te dedicas con paciencia y entrega a descubrirlo.
Si llevas a cabo este ejercicio a profundidad y sin quejarte, victimizarte o reclamarle nada a nadie de tu “falta de suerte”, te garantizo que encontrarás la ruta de salida que te permita tener claridad interna para poder decidir todo aquello que consideres sea bueno para ti.
La alegría laboral es una señal inequívoca del ejercicio de tu vocación.
Cuando una persona lleva a la práctica estos ejercicios de autoconocimiento para su crecimiento, no solamente está gozando del beneficio al ser consciente de sus cualidades y de todo lo que ha aprendido a lo largo de su historia de vida, sino además es más libre para tomar decisiones, siendo cada vez más ella. Desarrollándose también en plenitud cuando lo que hace le genera placer y realización personal dentro de cualquier trabajo u organización donde se encuentre, poniendo todos sus talentos al servicio de los demás.
Nota del autor:
Las nociones compartidas con la audiencia en este fragmento, forman parte fundamental de una categoría de temas mayores y más profundos que se estudian en Semiología de la Vida Cotidiana®.