10 perspectivas creativas para educar a los hijos

Herramientas de educación familiar en la vida cotidiana

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Lo más elemental y sencillo muchas veces se puede ver como lo más inadecuado frente a la autoexigencia de un padre que busca de forma elaborada y perfecta la educación de sus hijos.  La realidad es que en nuestra sociedad se tiene la tendencia a complicarse de más la existencia cuando la respuesta a la mayoría de nuestros problemas radica casi siempre en las soluciones prácticas.  

Te invito a considerar lo siguiente:


1.      Enseña a tus hijos a no permitir verse afectados por lo que los demás consideren que ellos valen. Ni mucho menos a basar su belleza como seres humanos por lo que esas personas piensen.

2.      Comunícale a tu hija que el concepto de ser bonita o fea es un condicionamiento social que limita y frustra a las personas, por el contrario, el ser BELLA, habla de lo que genuinamente son. Su verdadera belleza proviene del hecho intrínseco de ser singular y única. De la misma manera en que lo son todas las demás personas en el mundo.

3.      Enséñales a tus hijos a tomarse el tiempo para elegir la mejor opción, siempre escogiendo aquella que tenga el mayor sentido para ellos en términos de su legítima realización personal, es decir; todo aquello que les brinde un genuino entusiasmo en la vida. Y que se percaten de que cuando lo compartan con los demás, les estarán dando siempre lo mejor de ellos mismos.

4.      Llévalos a comprender ―comenzando contigo como padre y madre― que en la selección de una pareja, el mejor afrodisiaco es el AMOR. Lo cual no significa ir en busca de la pura atracción que sientan por una cara o un cuerpo “bonitos”, creyendo que es tanta la atracción que sienten, que sin duda es el amor de su vida, sino sobre todo: de los valores que esa persona encarne, que los lleve a admirarla y a transformarse continuamente en su mejor versión.   

5.      Enséñales a saber apreciar genuinos valores tanto en ellos como en las otras personas, por ejemplo: a ser amables, tiernos, pacientes, imaginativos, empáticos, generosos, creativos, intuitivos, respetuosos, risueños, amorosos, etc., a diferencia de ser impacientes, indiferentes, irónicos, delgados, especiales y perfectos: pensando que estos últimos tres los hacen ser más que los demás. ¡Se van a frustrar!

6.      Dirígelos a que aprendan que el amor no es selectivo, sino indiscriminado. Y que no teman promover la conexión humana por el miedo a ser rechazados; camino seguro hacia la inadaptabilidad social.  

7.      Guíalos con la consigna de aprender a convertirse en individuos positivamente influyentes en su comunidad, y que jamás pierdan la esperanza en la humanidad.

8.      Enséñales el camino hacia siempre promover en sus vidas y en las dinámicas de interacción con los demás, la cultura de la dignidad y el respeto. Fomentarán la fidelidad a ellos mismos y sus relaciones jamás fallarán.

9.      Condúcelos por el camino del conocimiento y la exploración para vincularse con personas afines con quienes puedan aprender de amor propio y confianza en su ser, y la manera en cómo construir ambas cosas.  

10. “Nadie da lo que no tiene”. Muéstrales el camino que los lleve a no juzgar el mundo, sino a comprenderlo, asumiendo siempre la responsabilidad de su propio desarrollo individual no importando sus circunstancias. Será su más genuina contribución social.     

Que tus hijos, más que convertirse en buenos hijos, se conviertan en mejores seres humanos.

Son solo diez pequeñas pero contundentes muestras de lo que se puede hacer en la vida cotidiana. No importando la edad que tengas, siempre tienes la oportunidad latente de reinventarte hacia la construcción de nuevas posibilidades de transformación en tu vida. Aplícalo, compruébalo y disfruta en conciencia sus implicaciones positivas.   


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