¿Qué tan pareja es tu relación de pareja?
La elección de la pareja: Proceso fundamental para el desarrollo de conciencia
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Hay parejas que las ves y dices, “qué bonita pareja”; no importando como esté configurada: hombre-mujer, mujer-mujer u hombre-hombre; por diferencias étnicas, raciales, de edad o circunstancias. Tú inmediatamente intuyes que se llevan bien, se apoyan, se divierten y se aman.
Pero hay otras que desde el principio, te percatas de una disonancia advertida que no pueden disfrazar. No hay gozo genuino, en el fondo quizá están juntos por conveniencia; malos tratos o silencios incómodos entre ellos, incoherencia en su manera de vivir su relación, una evidente desconexión. Y si te detienes un poco más a observar, puedes percibir los rasgos de insatisfacción y nostalgia en sus rostros, como si sus miradas y cuerpos ya no se reconocieran y tendieran a la distancia.
Por supuesto, hay momentos en la vida en que el confeti, las fanfarrias y flores se acaban surgiendo los problemas, entonces te enfadas y ¡sálvese quien pueda! ¿Siendo infinidad de veces quién el receptor de tus demonios y embates? En efecto, tu pareja; esa persona con la cual día y noche convives. Aquella que conoce a detalle, cada ángulo de ti.
No importando si estás comenzando tu relación y aún estás bajo los efectos maravillosos de las drogas del enamoramiento, llegará un momento en que sucederán los desacuerdos y las confrontaciones; los malentendidos y las reconciliaciones. Un cúmulo de experiencias que fortalecerán o no la relación dependiendo de cómo ambos decidan actuar en ese instante.
Aquí la importancia ―que te invito a considerar―, de saber de qué manera identificar no solo la forma de elegir a tu pareja (aunque ya la tengas y sientas que ya la elegiste), sino además de comprender que es el constante crecimiento individual, lo que será clave para que este vínculo perviva en el espacio y el tiempo llevándolos a su propia evolución.
Tres criterios a considerar en la elección de pareja
No es que ya te vi, me encantaste físicamente, estoy que floto, y entonces, ¡lo quiero todo contigo! O ya te vi el reloj, la bolsa, la posición económica y de aquí soy, no. Bueno sí, si así lo ves tú. Pero existe algo mucho más profundo y significativo que tiene que ver más con tu realización personal y la calidad de vida en tu relación. Todo lo demás es consecuencia de esto.
Pero tú haz lo que desees, recuerda, siempre eres tú el que decide o la que decide qué hacer con su vida.
1. POLARIDAD
La polaridad es la “atracción bioquímica y electromagnética entre los cuerpos”. Es meramente esta “química” conocida que lleva a una persona a sentirse atraído físicamente por otra persona. Es la polaridad sexual la que va a determinar el nivel de placer en la pareja.
Advertencia:
¿La polaridad es importante en la elección de pareja? Es importantísima, pero es una navaja de dos filos. Por un lado, la persona te atrae, pero por el otro lado, la polaridad te confunde; como comúnmente decimos en México, “te apendeja”. Porque una persona puede racionalizar la atracción física (la polaridad) que tiene con alguien más y dice, “es que me encanta, es lo máximo, es la más dulce, el más comprensivo, la amo. Con este o con esa sí me caso”, pensando precisamente que eso es el verdadero amor. No te alcanza, no es suficiente. Se necesita el segundo criterio.
2. AMOR
“El amor es a la admiración lo que la polaridad es al sexo”.
No es lo mismo tener sexo, a tener sexo con amor. Aunque existan los casos en los que las personas simplemente van por el encontronazo sexual casual, el debut y despedida, el “next”, etc., tú puedes advertir esto, ¿no es así? Tener sexo puede ser una simple necesidad fisiológica, a diferencia de “hacer el amor”, que ya responde a un criterio mayor de sentido y de realización personal. Y cuál crees que te puede brindar más placer.
Pregúntate:
¿Qué tanto te admiras tú a ti?
Y luego pregúntate esto otro de aquello que admiras de ti, ¿qué es? ¿Tu inteligencia, tu empatía, tu compromiso con tu salud, trabajo, tu familia, amigos, qué? ¿Tu nivel de responsabilidad, tus cualidades físicas, tu percepción emocional, tus valores humanos, tu manera de gozar la vida? O por encima de todo, ¿tu dinero, tus propiedades, tus incontables relaciones? ¿Qué es?
Porque aquello que admiras de ti o de otra persona, es aquello que te permitirá inspirarte a seguir creciendo y transformarte.
“La admiración es la atracción emocional con una persona”.
Ahora pregúntate:
¿Qué le admiras o le admirarías a tu pareja y por qué estás o estarías con ella?
Debes de saber que cuando la admiración en la pareja desaparece, desaparece el amor; puede ser el principio del fin de esa relación. Aquí la importancia DESCOMUNAL de seguir creciendo INDIVIDUALMENTE en el desarrollo de tus potenciales humanos, ya lo sabes: Instintivo, Motriz, Sexual, Emocional y Racional, que a su vez, todo este crecimiento, lo vas a proyectar en la relación con tu Salud, Trabajo/Vocación, Familia y Vida Social; poniendo lo mejor de ti al servicio de tu pareja y viceversa, es decir; ella o él hacer lo mismo. Y si no, ¿qué es lo que van a compartir? Precisamente: sus carencias, exigiéndose y recriminándose el uno al otro.
La importancia de la comunicación
En algún otro post explicaré a fondo la importancia de la comunicación en la pareja y en qué consite, siendo no solo importante sino crucial e indispensable. Gracias a la comunicación puede existir esta convivencia de valores y el diálogo hacia todo aquello que admiran el uno del otro; intercambiando además no solo sus puntos de vista, ideas y propuestas, sino sobre todo, el compromiso de seguir creciendo individualmente para seguir creciendo juntos. De lo contrario, si uno de los dos deja de hacerlo, te lo reitero, será muy fácil culpar a tu pareja de tu propia insatisfacción, generándose entonces mil y un problemas entre ustedes. Esto también incluso hacerlo extensivo a cualquier tipo de relación: amigos, familia, colaboradores, cualquiera; puesto que en lugar de compartir con el otro mi plenitud personal, le daré lo peor de mí: mis propias carencias; haciéndome además la víctima y juzgándolo.
Si consideras que en tu relación de pareja existen estos dos primeros puntos: polaridad y amor, en hora buena, es un gran comienzo. Pero no es suficiente, tampoco te alcanza. Se requiere un tercer criterio:
3. PROYECTO DE VIDA
Este proyecto de vida se refiere a la idea que tú tienes de lo que es no solamente la forma de vivir tu vida, tus relaciones, tu vocación, etc., sino también a la idea que tiene tu pareja. Aquí entra en juego necesariamente un diálogo empático tanto interno tú contigo, como externo tú con tu pareja o futura pareja. ¿A qué me refiero?
Aquí es cuando existe el intercambio y el conocimiento de dos cosmovisiones. Aquí hablarán de lo económico, por ejemplo, siendo un serio problema si no se sabe manejar, porque por condicionamiento social, a veces uno de los miembros piensa que es el otro o la otra quien tiene que hacerse cargo de este sustento. Y, ¿de dónde sacan esto? No, cada uno (grábatelo), haciéndose responsable de su propio ser y de su propia vida. La pareja representa el 50% y el 50% de contribución a la relación.
Eso sí, cada pareja requiere convenir de qué manera representar ese equilibrio; haciendo qué, contribuyendo cómo, etc., teniendo ella (la pareja) y nadie más, la absoluta autoridad en cómo lograrlo que les represente un nivel de experiencia de conformidad y satisfacción mutuo.
Pero de igual forma, hablar si se quieren o no tener hijos, dónde van a vivir, cada uno en su casa o no; es la planeación a futuro de la proyección del vínculo en todo aquello que se les ocurra conversar, sin miedo, hablarlo y llegar a acuerdos. Recuerda la frase: “Si alguien tiene algo que decir, que hable ahora o calle para siempre”. Bueno, no hay que ser tan extremistas, pero vale la pena conocerse a fondo a través de un intercambio nutrido de ideas.
Porque la vocación de pareja realmente nos cuestiona como seres humanos, sobre todo en términos de mi propia vocación. ¿Consideras que tienes vocación de pareja o no? ¿Sabes cómo calibrar esto? Se llama capacidad de NEGOCIACIÓN Y COMPROMISO. Si no puedes abrirte a negociar y a comprometerte al 100% con tu relación de pareja, no tengas pareja. Hay otra opción, la vocación de soltería; tan plena, coherente y viable como vivir una relación de pareja, y aún así, requiere compromiso. La vida en sí es un compromiso constante, pero un compromiso que se vive con entusiasmo, no con esfuerzo, si no te pesa y te desgasta. Ya hablaré también más adelante de esto. Pero mientras, evalúa tu vida y recalíbrala en todo momento, eso es todo. Renace cada día a una nueva actitud que te proponga tomar decisiones conscientes que además te reporten sentido, entusiasmo y realización personal.
Fíjate bien, cuando tú, él o ella, o ambos, se dan cuenta (por más que hablaron y expusieron sus puntos de vista), de que el proyecto de vida en pareja es incompatible, se va a vulnerar la admiración y a debilitar la polaridad. Siendo esto un gran indicador para tomar la decisión si realmente quieren o no iniciar esta experiencia, o seguir sosteniéndola en caso de que ya lo hayan hecho. Por eso la importancia del noviazgo y de poder dedicarle su debido tiempo y trayectoria a este hermoso ciclo, sin prisa ni presión, puesto que es la preparación hacia si se quiere o no tomar una decisión más trascendente, como la de vivir juntos o no, casarse o no, tener hijos o no.
Y no al revés, se conocen, tienen sexo, no saben si se admiran pero ya tienen un hijo, entonces se casan sin tener siquiera casa; haciéndose un caos y un despiole impresionantes. No obstante, recuérdenlo, siempre es posible hacer algo para resolver su situación. Jamás cuenten las opciones porque hay “n”. Tranquilos, únicamente dedíquenle el tiempo pertinente a razonar, pensar realmente cuál o cuáles son las que podrían ser más viables y punto. No sufran, compréndanse, conózcanse, apóyense y actúen.
Que tus decisiones hacia querer o no vivir una experiencia de una relación de pareja estén siempre sustentadas en el deseo profundo y genuino de querer compartir lo mejor de ti con alguien más a partir de tu crecimiento individual, y no desde el miedo, la necesidad o el condicionamiento social de tener que estar a fuerza con alguien más, porque si no lo hago, entonces qué van a decir los demás de mí, los que sí están casados o con familia. Espérate, tú no sabes si ellos están realmente en la situación en la que quisieran estar, es su tema. El tuyo, es convenir contigo mismo en este acuerdo de compromiso continuo de evolución individual para poder desdoblarte de esa manera con cada vínculo de relación interpersonal que la vida te presente. Jamás perderás nada, al contrario, te enriquecerás tú de ti y de lo mucho que al hacerlo, los demás querrán responderte de la misma manera.
Dale lo mejor de ti a tu pareja y compártele este post, ya sea ahora si la tienes, o en un futuro si la deseas tener. O incluso a cualquier otra que conozcas. Porque ser una pareja, es la práctica mutua del servicio.
Y si te interesa conocer más o recibir una consulta educativa de pareja de Semiología de la Vida Cotidiana® contáctame.
Muchas gracias por leer.
Nota del autor:
Algunas de las nociones compartidas con la audiencia en este fragmento, forman parte fundamental de una categoría de temas mayores y más profundos que se estudian en Semiología de la Vida Cotidiana®.
Referencias
Ruiz, A. (2025) El Conocimiento de Uno Mismo. Curso V. “Vocaciones de Vida” Soltería, Pareja y Familia”. México.
Recuperado de:
https://semiologia.online/