¿Qué tan superficiales son tus relaciones?

Comprometerte a fondo implica conocerte bien a ti, comprendiendo el beneficio de todo lo que vives

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Muchas veces es una o un par de personas quienes te proponen verse o quienes te invitan a llevar a cabo algún plan, siendo tú u otras las que no lo hacen ni se comprometen con seguridad y determinación a responder: sí o no. En ocasiones incluso, lo ignoran.

Por supuesto que esto se puede deber a múltiples razones, pero también muchas de las veces, se debe a la falta de conocimiento de tu propio ser, al no tener un “Proyecto de Vida®” bien definido que te permita actuar en libertad y con precisión para decidir.

Cuando se invierte la mayoría del tiempo en una sola actividad, ya sea laboral o en cualquier otra que te impide abrirte a gozar las demás; a menos que lo hagas asumiéndola con gusto y en plena conciencia, estarás apegado o apegada a ella, rechazando las demás, incluso aquellas que en el fondo sabes te pueden brindar satisfacción y realización, y no obstante, no les das tanta importancia o hasta ignoras.

Si por el contrario una persona abre su perspectiva a considerar además de esta actividad a la que le deposita todo su tiempo y energía, otras con las que le permita equilibrar estos dos elementos abriéndose también a comprender el beneficio de hacerlo, entonces conectará con cada uno de los vínculos de relaciones interpersonales, comprometiéndose a fondo con su propia transformación individual, puesto que no importando lo que haga y hacia dónde se dirija, casi siempre se va a encontrar con otras personas con las cuales interactuar dentro de esa actividad.

Personas caminando e interactuando en un mercado unas con otras. Transformación grupal.

“Cuando una persona no comprende el beneficio, no realiza el esfuerzo. Pero cuando lo comprende, no solo realiza el esfuerzo, sino que el esfuerzo se convierte en entusiasmo”

-Dr. Alfonso Ruiz Soto®

Y mientras esta persona no reflexiona en ese beneficio, es porque puede estar viviendo apegada a algo o a alguien más; una idea, una creencia, su pareja, sus hijos, etc. Pero cuando establece el compromiso de vivir la experiencia, no solo enriquecerá su vida, sino que además le aportará un mayor entusiasmo a aquello que ya hace.

Cuando tú no te comprometes contigo mismo, con nada o con nadie, vas a inventar excusas; luego entonces no eres libre, no te conoces, y en consecuencia, no sabes cómo conducir tu tiempo, energía y decisiones con poder de convicción y asertividad.

Quien no comprende el beneficio que puede brindar una actividad, no realiza el esfuerzo. Entonces jamás se compromete con él o ella mismos.

Por otro lado, conocerte a ti mismo, es conocer tu estructura interna y lo que implica desarrollarte viviendo el placer de ser tú en cada uno de tus potenciales (Racional, Emocional, Sexual, Motriz, Instintivo). Luego entonces haces de tus compromisos algo indispensable en tu vida para seguir experimentando un nivel de crecimiento individual y de realización en todos los aspectos implicados en tu existencia como ser humano, tales como de Salud, Trabajo/Vocación, Familiares y de Vida Social. Porque no hay absolutamente nada que quede fuera de estos ámbitos en la vida de las personas. De ahí la crucial importancia de saber cómo opera cada uno y en qué consisten para conocerte a profundidad.

Siempre por supuesto conectando con lo que para ti tiene el máximo sentido. Porque hay vínculos en tu vida: afectivos, laborales, recreativos, etc., que pueden comenzar a no atraerte más, y entonces poder aprender a saber cómo cerrar esos ciclos de la mejor manera, siempre con una sonrisa en los labios y sintiéndote agradecida por todo lo vivido en ellos. Porque cuando eres tú quien se conoce a sí misma, eres además quien procura seguir creciendo y evolucionando, cuando los otros a tu alrededor, tal vez no lo estén haciendo.

La próxima vez que algún amigo o conocido con quien tú quieras vivir cualquier tipo de experiencia, te dé largas, te diga que sí pero no te diga cuándo, no lo juzgues; simplemente obsérvalo, y si te es posible, proponle nuevamente sin tomarlo a personal si ves que no se compromete. Quizá no ha comprendido aún el beneficio y el enriquecimiento en su vida al tomar la decisión de hacerlo. Dale tiempo y sé consciente de algo: no podemos compartirlo todo con nadie, es imposible.

Pero si sí se lleva a cabo la experiencia, procura siempre estar presente construyendo conscientemente pensamientos efectivos traducidos en un gran sentido para ti al momento de vivirla. Esta es una decisión muy personal. Porque si decides no estarlo, tarde o temprano te desgasta convirtiéndose en un momento vivido de manera muy superficial.

Comprométete tú y suelta todo control y expectativa de lo que la experiencia o la persona te deben dar. Está alerta y construye en conciencia tu propia comunidad desde el intercambio equilibrado de experiencias, que muchas veces no lo determina la cantidad en tiempo o de frecuencia, sino el nivel de atención y de presencia, sabiendo abrirte a simplemente estar, compartiendo lo mejor de ti. No importando con quién sea, cuando lo haces, eres tú el que se lleva siempre la “perla de la experiencia”. Porque jamás se sabe realmente ―y de hecho es imposible de hacerlo―, la manera en que la persona frente a ti está percibiendo aquello que está viviendo. Comprender esto, es comprender que todos sin excepción alguna, vivimos una soledad acompañada.


Si este post te motivó a reflexionar en ti y tus relaciones, te invito a compartirlo con alguien más. Tal vez sea con quien puedas ahondar en la calidad y el sentido de su relación.

Muchas gracias por leer.

Nota del autor: 

Algunas de las nociones compartidas con la audiencia en este fragmento, forman parte fundamental de una categoría de temas mayores y más profundos que se estudian en Semiología de la Vida Cotidiana®.

Referencias

Ruiz, A. (2025) El Conocimiento de Uno Mismo. Curso I. México.

Recuperado de:

https://semiologia.online/


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