“Quien no está dando amor lo está pidiendo”
¿En cuál posición te encuentras?
10 minutos de lectura
“¿Sí me entiendes?”
“No lo llames, que él te llame primero”
“Es que tú jamás me escuchas”
“¿Lo podrías hacer por mí?”
“Qué lugar tan aburrido, ya me quiero ir”
“¿Disculparme yo?
“Que tengas muy buen día” ―“Sí gracias”. ¿Y luego?
Expresiones de autoafirmación que revelan expectativas condicionadas desde la más temprana infancia que en menor o mayor medida han formado parte de una visión egoísta, ubicando a la persona en un ámbito de carencia y frustración constantes por esperar a que sean los demás quienes cumplan con sus falsos requisitos autoimpuestos, a causa de una percepción distorsionada de ella misma. En lugar de ubicarse en un ámbito de abundancia y generosidad dentro del cual su visión cambie proveyéndose de un gran sentido de realización personal y crecimiento individual dando lo mejor de su ser a los demás.
La necesidad de autoafirmarme rechazando todo aquello que en el fondo no comprendo, esperando que sea el mundo el que me entienda.
Me dirás: “sí Arturo, se escucha muy bonito, pero cómo crear este ámbito de abundancia”.
Bueno, primero vale toda la pena comprender que si no estamos dando amor, es porque no lo estamos creando para que así suceda. Luego entonces, vamos a querer arrancárselo a los demás exigiéndoles que escuchen, nos amen, nos comprendan, etc. Y si no lo hacen, me deprimo o pasivamente se los recrimino. O me molesto, detestándolos. Tranquilo, tranquila.
¿Cómo crear el amor?
Antes que nada, entender que para que tú puedas experimentar el amor en ti, es necesario construirlo en conciencia. El amor no solo es una escena romántica de la película de “The Notebook” (que por cierto me encanta), que por destino y gracia divina pareciera que es perfecto. Tú sabes que no, porque a veces somos comprensivos, tiernos, cariñosos, mucho cuchi cuchi, generosos; y a veces pienso que el amor sale sobrando; me aíslo, insulto, me apego o lo rechazo.
Comprende esto: “El amor es una actitud del espíritu humano” (Ruiz, 2026) que necesariamente solo existe cuando tú lo creas.
Ahora sí, aquí comienzo a responder a la pregunta. Desde que éramos bebés e incluso desde que estábamos dentro del útero materno, fuimos cuidados, alimentados, contenidos, aprendiendo muchas cosas para poder subsistir.
Sin la protección y el cuidado de nuestros padres o quien sea que haya sido, no hubiéramos sobrevivido. Y hago un paréntesis, porque aquí la importancia de agradecerles con el alma (aunque no los aguantes), supéralo. Les debes literalmente la vida.
A este “cuidado” en términos muy claros y precisos, se le denomina en Semiología de la Vida Cotidiana®:
“Las Siete Fuentes del Amor Incondicional”
Las menciono brevemente para que te des una idea:
Afecto
Darte afecto para poder dar afecto. Esto en el sentido literal de tocar físicamente con todo cariño a uno mismo o a una persona, tocar amablemente, “apapachar” a alguien; término náhuatl que dentro de sus distintas acepciones, significa: “abrazar con el alma”. Pero al mismo tiempo, manifestarlo literalmente con palabras de amabilidad, de ternura y amor.
Apoyo
Apoyarte tú mismo para poder dar apoyo. Siendo este en su mayoría, una dimensión más material. Apoyando con tiempo, conocimiento, recursos de todo tipo, etc.
Comprensión
Comprenderte para poder comprender. La comprensión básica y elemental de saber que todo ser humano comete errores te permite conocerte y perdonarte, avanzando hacia adelante. Cuando una persona se comprende a sí misma, comprende y perdona a todos los demás.
Placer
Experimentar placer para dar placer. El placer de desarrollar tus Potenciales Humanos: Hacer ejercicio, estudiar, cantar, cocinar, comer, hacer el amor, beber, viajar, bailar o estar al servicio de los demás, etc. Todas estas, siendo fuentes inmediatas de placer que te llevan a estar consciente del privilegio de estar vivo. Incluyendo el máximo de los placeres, siendo el genuino placer de ser tú mismo, tú misma, vinculado a todo lo que propicia tu desarrollo y crecimiento individual.
Inspiración
Inspirarte para poder inspirar. La inspiración es fundamental, puesto que es el motor de la transformación humana. Admirar a alguien por sus cualidades, atributos, talentos, etc. que posee, es una invitación abierta a tu propia transformación. Si te inspiras con todo aquello que tiene sentido para ti en términos de tu propio desarrollo, luego entonces tu vida cambia.
Conocimiento
Dártelo para poder darlo. Ábrete a experimentarlo y a crear el gusto por asimilarlo no importando lo que sea, todo suma. Conocerte a ti mismo, es poder trascender todas aquellas emociones negativas altamente culturizadas, comprendiendo que lo único que hacen, es causarte sufrimiento. Saber ser consciente, te permite experimentar la vida como una expansión de realización personal a través de la emisión de pensamientos lúcidos y emociones positivas funcionales.
Reconocimiento
Reconocerte para poder reconocer. El reconocimiento es el moño en la caja de regalo; es la celebración del éxito propio y el éxito ajeno como propio. El reconocimiento le permite a la persona poner su atención plena en lo que sí tiene en su vida, llenándola de satisfacción, y no en lo que no tiene cosechando frustración por sembrar expectativas.
El ejercicio de las siete fuentes del amor incondicional le brindan el máximo sentido a tu vida.
Amarte y amar a alguien más, significa darte y dar las siete fuentes. Grábatelo con sangre.
Pero antes, es necesario comprender que ya no somos niños o adolescentes que requieren ser cuidados y tener sus caprichos cumplidos ―aunque a veces así lo parezca―, y por fin hacernos responsables de nuestro propio ser y nuestra propia vida, es decir; responsabilizarnos de una buena vez de la creación consciente del amor incondicional en nuestras vidas.
Recuerda esto:
“Nadie puede hacer por ti, lo que tú puedes hacer por ti mismo” -Dr. Alfonso Ruiz Soto®
Te garantizo que si te detienes un momento y aprendes a observarlo, tienes más talento y amor del que te imaginas para salir adelante dándote lo mejor de ti y como consecuencia natural, dárselo a los demás. No importando el resultado, continúa haciéndolo. Tú te enriquecerás y seguirás creciendo.
LA GRAN PROPUESTA ES ESTA:
Durante los próximos 21 días, dedícate a darle un vuelco de 180° a tu perspectiva de vida. A qué me refiero. A que en lugar de pedir las siete fuentes del amor incondicional, te las des a ti primero, para entonces y solo entonces poder dárselas a los demás sin importar a quién. No condiciones tu amor. Eso no existe. El amor es el amor. Te va a sorprender tu capacidad empática y de gozo por vivir.
Pon mucha atención y sé consciente, porque en la medida en que lo hagas, te darás además cuenta de lo que sucede contigo y con tus vínculos de relación interpersonal. Te convertirás en una persona con mucha más autoestima, confianza en ti misma y autonomía de gestión. Sin faltar por supuesto, el gran entusiasmo y alegría que esta dinámica le aportará a tu vida, convirtiéndote en una persona amable. ¿Te suena raro? Que no te sorprenda, cualquiera lo puede ser. Por muy “rebelde” o “fuerte” que se crea.
A diferencia de seguir enojado, exigiéndole a los demás que te den afecto, te apoyen, te comprendan, te inspiren, etc., autolimitando y autosaboteando tu propia plenitud y realización personal. ¡No vale la pena!
Pero si no lo crees e insistes en seguir así. Te comparto algo más:
“Quien elige la conducta elige la consecuencia”. -Dr. Alfonso Ruiz Soto®
Es tu decisión.
Esta es una invitación a transformar tu realidad, y en consecuencia la percepción de la realidad frente a ti. Desafortunadamente los condicionamientos educativos nos han hecho creer en un lenguaje para nada figurado: que quien realmente nos ama nos tiene que bajar el cielo y las estrellas como en los cuentos de Disneyland. Llevándonos más que nada a idealizar a las personas y las situaciones, elevando las expectativas al máximo de lo imposible, sin considerar siquiera la dimensión del error e imperfección en todos nosotros como seres humanos; dando como resultado la incomprensión e incapacitación para asimilar lo que genuinamente somos: Portadores potenciales de amor incondicional.
Si consideras resonar con esta información, por favor compártela. Tal vez alguien más la necesita.
Nota del autor:
Algunas de las nociones compartidas con la audiencia en este fragmento, forman parte fundamental de una categoría de temas mayores y más profundos que se estudian en Semiología de la Vida Cotidiana®.
Referencias
Diccionario de la Real Academia Española Recuperado de: https://dle.rae.es/
Ruiz, A. (2016) El Conocimiento de Uno Mismo. Curso II. Huella de Abandono. México. Recuperado de: https://semiologia.online/