Tú eres mucho más fuerte que las circunstancias

Resiliencia en acción frente a cualquier frustración

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A veces pensamos que son más los días malos que los buenos, y que la vida continuamente está yendo en mi contra porque nada está saliendo como yo esperaba: mis planes no resultan, hay decepción y vivo situaciones que aunque sé que no puedo controlar, no impide que me sienta frustrado y enojado, resistiéndome y optando mejor por distraerme con consumo tecnológico, exceso de trabajo, comida, redes sociales y cafeína para evitar afrontar nuevamente el impacto negativo que producen en mí.

La realidad es que no siempre puedes elegir lo que te sucede en la vida, pero siempre puedes decidir la actitud con la que respondes, y salir adelante.

Mujer desesperada y frustrada al no ver una solución a sus problemas.

La frustración o el enojo de una actitud reactiva y condicionada.

Y me refiero a no solo salir adelante, sino a salir adelante quedando mucho mejor que antes. A esto se le llama: Resiliencia.

Reflexiona en esto:

¿Por qué existen personas que en lugar de transformar sus problemas en crecimiento positivo, involucionan apegándose a ellos con emociones negativas, rechazo y sufrimiento estando cada vez peor? 

Y, ¿por qué existen personas resilientes que tienen la capacidad de sobreponerse a toda tempestad con gran inteligencia, confianza en sí mismas, paciencia, y por qué no, hasta gozo?

También existen esas personas que consideran ser resilientes, pero a costa de favores que piden, esperando que sean otros los que les resuelvan sus problemas: “si realmente me amas entonces préstame dinero, apóyame, compréndeme”, etc., exigiendo de alguna manera, porque si no, con chantajes emocionales te lo recriminan, sin siquiera considerar aplicar su propia capacidad para salir adelante y así crecer en autonomía e independencia.

Qué interesante ¿no lo crees?

La gran diferencia entre una respuesta y otra, radica en la actitud que estas personas adoptan al momento de verse impactadas por una situación adversa. La resiliencia no es aguantarse, sino aceptar plenamente y por adelantado, que cualquier cosa puede suceder en cualquier momento, y que si no estoy mentalmente preparado para aceptar que cualquier cosa puede suceder en cualquier momento, entonces no estoy preparado para nada. Y cuando algo suceda en mi vida (porque puede suceder) que realmente cimbre mi tranquilidad, mi economía, mi relación de pareja, mi salud, mi libertad, etc., entonces no sabré qué hacer, me voy a desesperar y hasta voy a enloquecer.

Toma esto en cuenta porque no es que sea un “castigo divino” para ti ni mucho menos, simplemente así es. La vida está llena de problemas, “puntos de fricción” (no sé si ya te diste cuenta). Pero te aseguro algo, la vida jamás te pone nada que no puedas trascender. Porque hasta comprender que después de haberlo intentado todo, ese problema no tenía solución aceptando plenamente esa condición, ES resolverlo.

¿Qué se requiere?

Frente a los problemas, apelar a tu inteligencia ―a tu “Potencial Racional”―, a tu creatividad para entonces resolverlos sin sufrir o exigir que alguien más lo haga por ti. Sufres cuando juzgas tus problemas. Es dejar de pelear con tu principio de realidad y llevar tu atención a la creación consciente de nuevos tipos de pensamientos funcionales que te permitan llegar a la solución más viable para ti, en lugar de desesperarte o de huir; responsabilizándote de tu propia vida, es decir, de tus propios pensamientos, emociones y acciones que te motiven a ser resiliente y trascender tu situación.

Para esto en efecto, requieres ponerte en paz primero. Ya conoces el proceso, se llama “Proceso de Autoobservación”: la Paz Interna―Te invito a releerlo. Porque a partir de esta práctica podrás hacerle frente a todos estos retos en la vida que lo único que hacen, es invitarte a seguir creciendo.

Tal vez te estés diciendo, “y qué si soy indiferente a mis problemas. Ya los resolveré” y los rechazas. Bueno sí, también esa es una opción. Pero comprende algo. Si en el fondo te lamentas, culpas o reprochas, entonces no estás siendo resiliente sino sobreviviente a tus propias circunstancias de vida. Terminarás relamiéndote las heridas del dolor que esos problemas te hicieron sentir.

Mujer sonriente sujetando una taza de té con las dos manos, mostrando que en su mano izquierda le hacen falta algunos dedos. Ejemplo de resiliencia y transformación.

La resiliencia a partir de la aceptación plena de las circunstancias para transformarte creativamente quedando mejor que antes.

Así que tú decides. ¿Vas a reaccionar como lo has hecho o vas a crecer?

Aceptar plenamente de antemano, te da el espacio psicológico suficiente para elaborar rutas alternas de resolución frente a los problemas. Si sufriendo se arreglaran, entonces esa podría ser una solución, quizá práctica pero también desgastante. Pero no es así, tú lo sabes. Deja de padecerlos y mejor reubícate en una postura resiliente de continuo crecimiento. Llévalo a la acción dejando atrás la cultura de la supervivencia y dándole la bienvenida a tu gran capacidad de resiliencia. Pero además comprende algo que te ayude a motivarte:

Cuanto mayor el punto de fricción, mayor la transformación, mayor el crecimiento y desarrollo de conciencia.

Si consideras resonar con esta información, por favor compártela. Tal vez alguien más la necesita.

Nota del autor:

Algunas de las nociones compartidas con la audiencia en este fragmento, forman parte fundamental de una categoría de temas mayores y más profundos que se estudian en Semiología de la Vida Cotidiana®.


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