Paz o conflicto en tu vida. ¿Qué eliges tú?
La paz se construye en conciencia. Nada ni nadie te la puede dar
10 minutos de lectura
Seguramente has escuchado la frase famosa de Jesús: “La paz esté con ustedes”. Mensaje elocuente que inspira y motiva a sentirnos bien ¿no es así?, llevándola con nosotros el mayor tiempo posible después de escucharla. O por lo menos, el tiempo que tarde en avanzar la persona en el auto frente a mí cuando el semáforo se pone en verde. Porque si no, ni dos segundos pasan para hacerle saber con mi claxon que la he perdido. Gruño primero y después grito: “qué estás esperando animal, avanza”, y por supuesto no me escucha. Sigo conduciendo y se me va pasando el enojo, me distraigo con Instagram o Tiktok (¡qué peligroso!), luego incluso, me alegro, sonrío; y de pronto, de nueva cuenta, algo más sucede allá afuera, que la vuelvo a perder. Sin olvidar por supuesto, aquellos casos en los que me doy el gusto justificado de perderla a causa de que alguien más “pudo ser tan imbécil o inconsciente”, que evidentemente, no había otra forma de actuar. ¿En verdad así lo crees? ¿Consideras que la paz en ti la determina el exterior? Porque quizá te ha pasado que en una fiesta o vacación donde aparentemente debería de haber gozo, tú no disfrutas.
Cuando no soy capaz de construir mi propio ámbito de paz interna no importando la manera en cómo se comporte lo de afuera, estaré padeciendo la inestabilidad de mis emociones reactivas. Soy mecha corta a punto de provocar una explosión, y en incontables ocasiones, exploto con quienes más amo.
Por el contrario, si aprendo a construir mi propia paz, no solo me ahorraré corajes y malos ratos (como enojarme si el de adelante no reacciona al instante con el semáforo en verde), sino tendré la posibilidad de tomar decisiones creativas e inteligentes que me permitan resolver la situación en que me encuentre. Compartiendo además, mi paz con los demás.
La inestabilidad emocional al esperar que el ámbito externo cambie y no yo.
Aquí te lo explico brevemente. Si practicas esto de manera recurrente día a día a lo largo de por lo menos tres semanas, te aseguro que tu percepción frente a los “puntos de fricción” (problemas) en tu vida, va a cambiar; dándote la oportunidad de elaborar pensamientos conscientes y lúcidos que te permitan resolverlos de la mejor manera.
Paso 1:
Requieres estar consciente de ti. Esto significa vivir cada instante en presente, en presencia, sin perder el contacto contigo. No estar disperso ni distraído como un bebé con su sonaja. O mejor dicho con su teléfono celular, olvidándose por instantes de todo lo demás; porque es cuando la vida te sorprende. Mantente alerta.
Paso 2:
Requieres estar consciente del “Principio de Realidad”.
¿A qué me refiero con esto?
A estar consciente no solamente de ti viviendo el presente y tu presencia en donde sea que te encuentres, sino además, consciente de todos los estímulos externos. Por ejemplo:
Personas en la calle, de tu familia, trabajo, amigos, de tu casa, tu automóvil, de tu mascota y hasta de tu esposo. Es todo aquello que puedes captar con tus sentidos. Esto forma parte del principio de realidad.
Ahora bien, lee esto con atención: tú no eres el principio de realidad, tú eres tú; y de la manera en que lo percibas, va a depender la calidad de los pensamientos que tú mismo generes hacia él. Respóndete lo siguiente:
¿Cómo has resuelto los problemas en tu vida? ¿Los has resuelto con efectividad, estando tranquilo, tranquila?
O no, ¿te angustias, te desesperas, te enojas, los niegas o se los atribuyes a alguien más?
Debo saber, que un problema se resuelve sin sufrir. Es necesario tranquilizarme y tomarme el tiempo para pensar en su solución. Cuando no puedo resolverlo, es porque estoy enganchado y subordinado a ese problema, tengo miedo: soy su esclavo. Estoy en el “¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué siempre me pasa esto a mí, ¿por qué?”... Entonces lo estoy juzgando. Si realmente lo quiero resolver, es CRUCIAL poder comenzar con percibirme a mí, y simultáneamente percibir el estímulo-el problema, creando con este doble ejercicio, una distancia crítica que me permita elaborar internamente la situación sin sufrirla. A esto se le llama: “Atención Dividida”.
Paso 3:
Requieres estar consciente del impacto que el principio de realidad produce en ti. Es decir; cuando te detienes y practicas los dos primeros pasos: la Atención Dividida. Por ejemplo:
Cuando estás viendo las noticias en la televisión y todo lo que está ocurriendo en el mundo, y conscientemente ves el estímulo (las noticias), y al mismo tiempo la reacción en ti que te genera. Luego entonces, construyes pensamientos que te permitan no verte afectado por ellas.
O cuando escuchas cómo te responde tu hija adolescente o ves lo que ha hecho tu pareja en la cocina, y tampoco te afecta.
Aquí te lo explico de otra manera:
Porque no solo es decir “ah, no me afecta”, cuando en el fondo sí. No, no solo es eso, es sobre todo comprender, que si practicas la Atención Dividida, te darás la oportunidad de crear el espacio interno necesario para elegir de forma CREATIVA y CONSCIENTE el tipo de pensamientos a generar frente a lo que estás percibiendo, sabiendo que si simplemente reaccionas al estímulo de manera mecanizada y desproporcionada, lo vas a juzgar diciendo:
“Las noticias son una mierda como los políticos” o “mira ésta qué se cree, cómo me contesta” o “ya ves, ya rompiste las copas de vino, no te fijas carajo”… ¿Ya lo sabes no? En efecto, vas a sufrir si lo percibes así.
Por eso, siempre es mejor comprender que somos seres humanos, todos en un proceso de crecimiento permanente, y que mientras esto sucede, cometemos muchos errores. Perdónalos de inmediato, perdónate. Acepta que te equivocas, corrige, pide disculpas y cambia. Intentando realmente no volver a cometerlos, y ya está; entonces creces. En vez de martirizarte con culpa, rencor e impaciencia, no siendo amable con los demás, y mucho menos contigo.
Al ejercicio de estos tres pasos, se le llama: “Proceso de Autoobservación”: la Paz Interna. Y se llevan a cabo simultáneamente, es decir; al mismo tiempo:
1. “Conciencia de mí”
2. “Conciencia de mi principio de realidad”.
3. “Conciencia del impacto que el principio de realidad produce en mí”.
La paz interna se construye estando presente. Decisión que solo tú puedes tomar.
Es una maravilla lo que tu conciencia puede hacer. En la medida en que vayas practicando y aplicando estos pasos en tu vida cotidiana, te será cada vez más fácil. Toma nota de todo eso que te hace reaccionar y utiliza la Atención Dividida eligiendo pensamientos lúcidos que te permitan resolver los problemas y reconciliarte con tu propia percepción. ¡Pero realmente hazlo! Porque lo único que te puede transformar es vivir la experiencia.
Súmate con una nueva actitud a la transformación del mundo, ya que desafortunadamente, la realidad que hoy vivimos es una realidad en la que hay mucho desarrollo de todo, tecnológico, científico, económico, cultural, etc., menos desarrollo de conciencia, puesto que todavía hay guerras, violencia de todo tipo, marginación, pobreza, abusos, discriminación, prepotencia, gran ambición de poder, explotación de recursos, etc. Siendo una larguísima.
Y todo esto, a raíz del desconocimiento de nosotros mismos. Si quieres que el mundo y tu vida cambien, primero tienes que conocerte y cambiar tú. No existe otra forma de hacerlo.
Contribuye a la paz mundial y de los tuyos, con tu propia paz. Será tu gran aportación.
Referencia
Ruiz, A. (2025) El Conocimiento de Uno Mismo. Curso I. México.
Recuperado de:
https://semiologia.online/