Generosidad y Agradecimiento Cotidianos
Bisagra psicológica infalible para vivir en abundancia
8 minutos de lectura
La generosidad y el agradecimiento podrían parecer dos conceptos muy comunes para las personas, sin embargo, comprenderlos realmente y sobre todo vivirlos cada día en nuestra vida cotidiana, demandan de nosotros mismos recobrar una postura consciente, presente y creativa para poder ejercerlos.
Existen personas que se dedican solo a dar y a seguir dando, siendo aparentemente muy generosas, y al mismo tiempo sintiéndose por dentro muy incómodas, indignas y desmerecedoras de gestos generosos cuando alguien más los tiene con ellas, no estando acostumbradas a abrirse a recibir con placer y entusiasmo.
Por lo mismo, son personas que a pesar de que lo intuyen, no saben cómo experimentar internamente el agradecimiento; comportamiento psicológico profundo que toca de la misma manera su susceptibilidad a experiencias inconscientes poco placenteras de su más temprana infancia.
Ambas, tanto la generosidad como el agradecimiento, son experiencias que hay que aprender a vivir en conciencia. De lo contrario, aunque no lo parezca, las voy a configurar en mí de manera condicionada y restringida.
La generosidad y el agradecimiento vividos desde el miedo, confinan a la persona en un ámbito de carencia y de condicionamientos.
Saber ser generoso y agradecido, es una hermosa paradoja que me remite siempre a mí. A partir de que me abro a compartir incondicionalmente lo mejor de mí con los demás, siendo amable, claro, honesto, respetuoso, paciente, etc., luego entonces agradezco la fortuna de tener la capacidad de hacerlo. Por supuesto sin descartar también, la fortuna de poder ser consciente para saber agradecer en todo momento la generosidad de los demás.
Pero quizá la forma en que estamos aprendiendo a dar y a recibir en nuestra sociedad hoy en día, está siendo configurada de manera muy confusa y más limitada a lo material y transitorio: regalitos, viajes, percepción de gestos inconsistentes de afecto, joyas, cenas, múltiples favores y todo tipo de pruebas que para muchos, son las únicas que representan a las personas realmente “generosas y agradecidas”. A diferencia de aquello que es universal y permanente: El regalo de dar siempre lo mejor de ti al mundo, generándose un “comportamiento consciente constante” y autosustentable de plenitud y realización en las personas, sin tener que depender de lo que el otro haga para complacerme y viceversa. Que significa como ya lo vimos anteriormente en otro post del blog: Darte y dar las “7 Fuentes del Amor Incondicional”.
En el momento en que genero la “Autoobservación”, solo entonces me abro a la disposición y al ámbito de la generosidad y el agradecimiento genuino, comprendiendo que no hay nada más satisfactorio. Y, ¿qué crees?, es totalmente gratis. Cuando te abres a hacerlo, conjugas estas dos visiones de manera inmediata, ambas siendo (como lo mencioné antes) una actitud de ti para ti. Aunque las dirijas a otras personas, si lo haces en consciencia, quien se enriquece siempre con ellas, eres tú.
No obstante, existen personas que por miedo, no se abren a la reciprocidad de la experiencia: “recibir al dar y dar al recibir”. Aquí la hermosa paradoja de la que te hablo. Parece extraño de entender, pero reflexiona en ello. Este concepto sintetiza todo lo anterior.
Estas personas aún no han comprendido el privilegio de poder estar presentes en sus vidas, agradeciendo todo lo que estas les aportan y les dan, no importando en qué circunstancias se encuentren. Saber agradecer lo más mínimo, es un acto de suprema sabiduría y sensibilidad humana; el plato de comida que tienes frente a ti, ―porque no sabes si algún día no tendrás la oportunidad de tenerlo―; agradecer y abrirte a la generosidad de compartir en un momento dado, un saludo o por qué no, una plática significativa con cualquier persona, incluso indigentes, y no restringir tu amor a lo conocido o lo familiar. Si lo consideras, es lo más fácil, y aun así, en ocasiones nos cuesta tanto amar nuestra propia vida, a nuestros hijos o padres. Incluso a nuestro propio cuerpo. ¿Por qué será?
Percátate de esto, porque en la medida en que lo vas comprendiendo, estás construyendo la apertura hacia poder dar y recibir. Saber agradecer las experiencias cotidianas y todo aquello que la vida te da (sea como sea y como venga. Abrirte a aprender de todo tipo de experiencias), no lo que no te da, te ubica siempre en el ámbito de la abundancia y la generosidad. Por lo mismo, toda vida es un regalo para quien la sabe vivir.
Pero, por el contrario, si lo único que haces es quejarte de lo que crees que la vida y las personas a tu alrededor no te están dando, vivirás confinado dentro de tus propios juicios y limitaciones, ubicándote en el ámbito de la carencia y en el de tu propia pobreza psicológica.
La generosidad y el agradecimiento vividos desde el amor, ubican a la persona en el ámbito de la abundancia en su vida.
Vivir en constante generosidad y agradecimiento, te permite afianzar y perpetuar la riqueza invaluable de estar vivo, estar viva. Siempre con la comprensión del gran beneficio que te aporta hacerlo. No solamente serás una persona más consciente, alegre y feliz, más auténtica e inteligente, sino además serás una persona con la gran capacidad de transformar los retos y las experiencias adversas en tu vida, de la manera más equilibrada y sensata al momento de apelar a tu gran creatividad para saber observarlas y reconocer la gran oportunidad de crecimiento y transformación personal que todas ellas de manera implícita conllevan; siempre agradeciendo la generosa ocasión que la vida te presenta para poder seguir creciendo.
¡Agradecimiento total!
Si consideras resonar con esta información, por favor sé generoso y compártela. Tal vez alguien más la agradezca.
Muchas gracias.
Nota del autor:
Algunas de las nociones compartidas con la audiencia en este fragmento, forman parte fundamental de una categoría de temas mayores y más profundos que se estudian en Semiología de la Vida Cotidiana®.